domingo, 26 de julio de 2009

LA PRIMERA VEZ

LA PRIMERA VEZ

Padre, anoche hice con Buenaventura Vengato esto que siempre he hecho contigo. Se comportó igual que tú. Dijo que no me dolería, que todo, si me dejaba llevar, saldría bien. ¿Te acuerdas de la primera vez que lo hicimos? Me arrancaste la ropa mientras mordías mi cuello. ¿Te acuerdas? Que comencé a llorar y dijiste que si no me callaba mamá se iba a enterar y a poner brava. Recuerdo que tuve que apretar los labios y aguantarme las ganas de gritar porque esa primera vez dolió y dio asco. En eso no fue igual que con Buenaventura. Sin querer, me acostumbré y hasta me gustaba que en las noches corrieras las cortinas de mi cuarto para que te metieras en mi cama, me quitaras todo como con rabia mientras me mordías los senos y te montaras para moverte como lo hacen los perros. ¡Menos mal que las marcas que me dejabas podía taparlas con la ropa! A veces, eso me daba miedo, pero después me preguntaba: ¿Por qué? Si siempre lo hacías. Tal vez era miedo a que mamá se enterara y me regañara y no me hablara más. ¡Pero qué va, nunca nos descubrió! Por lo menos, hasta ahora no lo ha hecho.

¿Sabes? Te voy a confesar algo, pero no te molestes, no vayas a pegarme. ¿Aunque para qué te lo pido si siempre lo haces? ¡Bueno! La cosa es que a veces cuando tú venías y sabía que lo ibas a hacer, quería escuchar que la cortina se corriera para que me hicieran eso, pero que no fueras tú sino alguien más. Porque bien sabes que el niño que tuvo mi hermana Incestina salió muy feo. No tenía ojos, tenía hocico de perro y en vez de llorar decía: “chito.” “Chito.” ¡Menos mal que se murió! ¡No! ¡No! ¡No te pongas bravo! Lo que pasa en realidad es que quisiera saber cómo saldría un niño mío que no fuera tuyo. Para ver si no sale como el de ella. Disculpa por ser tan sincera, pero tenía que decírtelo. En estos momentos en que estoy así, acostada y desnuda, me gusta ser sincera.

Papá, ¿sabes qué? Dijo que me ha querido siempre. Eso fue lo que más me gustó, soñaba con que alguien me quisiera. Anoche buenaventura Vengato me preguntó si era la primera vez y le dije que no, y me pregunto que con quién y yo le dije que contigo. Tuve que contarle varias veces lo mismo para que me creyera. ¡Como si el papá de él no hiciera lo mismo con su hermana! Cuando comprendió me dio mucha risa, dijo cosas que no entendí. Tal vez ahora sí voy a saber qué es tener un hijo que no sea tuyo. Dijo que estabas loco, que alguien tenía que castigarte…

¿Escuchas? ¡Tocan! ¡Ve, abre la puerta! Debe ser él Dijo que llegaba más o menos a esta hora. Que tenía que vengarme…

Que viene a matarte.

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